Es cierto que hasta hace un mes y medio nunca había estado en Alemania, y que evidentemente esconde 1.537 cosas en su interior. Pero no es menos cierto que la fortuna (o más bien la estancia durante dos meses de mi pareja) me han llevado a conocer este increíble rincón llamado Heidelberg.

Este precioso 'pueblo' (o como dicen ellos, ciudad independiente) ubicado en el valle de río Neckar, al noroeste de Baden-Wurtemberg, repleto de empedradas calles, bicicletas, bosque verde y edificios propios de los cuentos de los hermanos Grimm, es símbolo de historia y símbolo de futuro.
En los próximos días iré preparando varios post sobre esta pintoresca ciudad, sus escondrijos, sus 'trucos', sus mesetas y sus increíbles al rededores. De momento, comienzo un poco con 'lo general'
JUVENTUD E HISTORIA
Heidelberg remonta el tiempo hasta bastante atrás, pero no voy a ir hasta más allá del pleitoceno. Ya hace como 2.500 años existía un pueblo celta en esa zona; de hecho , metido como está casi entre las dos mesetas (La Montaña Sagrada y el Sillón del Rey), ya los romanos construyeron un pequeño templo de adoración en la Montaña Sagrada. Sin embargo el explendor de Heidelberg parte en el siglo XI, momento en el que el castillo comienza a erigirse con fuerza.
La universidad (el toque de juventud de hoy en día) nació en el siglo XIV, y es la más antigua de Alemania. Y de hecho hoy en día es una de las principales dentro de Alemania. Dejando a un lado la presencia de Lutero, la importancia en el humanismo que desempeñó la misma universidad, otro momento esencial lo reportó (como en muchos sitios de Alemania) la II Guerra Mundial. Fue en un comienzo núcleo del Nacionalsocialismo (del que queda un anfiteatro en la picota de la Montaña Sagrada que posteriormente pondré) pero durante la guerra no sólo se libró de los bombardeos aliados, sino que se erigió en centro de peraciones del ejército estadounidense. De hecho fue el lugar donde murió el General Patton. De ahí, igualmente, que haya llegado hasta estos días conservando el Casco Antiguo y el castillo de una manera tan excelente.

Hoy en día es, como he dicho, centro de turismo (lo ponen como uno de los principales junto con el Castillo del Rey Loco dentro de Alemania), vamos, que no es sorprendente ir por la calle principal (Haupstrasse) escuchando todo tipo de idiomas. De hecho, es uno de los puntos europeos donde, curiosamente, más japoneses se casan.
Para estudiantes he de decir que al margen de la universidad, la misma y un poco lo que es toda la ciudad en general está llena de posibilidades. En ella también se ubican parte de los centros científicos más importantes del país y de Europa. La universidad directamente tiene grupos de todos los hobbies que uno se pueda imaginar; además es una ciudad repleta de música y no es nada extraño ir andando por las calles y encontrarte a un grupo tocando buena música. Hay abundantes cafés, restaurantes, un par de tiendas de ositos de gominola (Haribo viene de ahí), alguna de objetos navideños, muchas jarras de cerveza (tanto líquidas como jarras en si) y bastante fresco.
Heidelberg - La ciudad
Cosas que ver y cosas que hacer por Heidelberg hay muchas, sin duda!
La calle de Haupstrasse es el centro del movimiento, pero no lo más importante. Ese detalle queda sin duda en el Castillo:


El castillo es enorme, con muchas pequeñas cosas que ver. Sólo tiene un pequeño 'pero' => parte del castillo es literalmente fachada, vacía al otro lado. Pero el patio, las propias fachadas, el museo de la Farmacia y el paseo por el interior y por los enormes jardines merece mucho la pena. Y dentro del castillo también se guarda lo que se muestra en la foto derecha = el tonel más grande de vino. No sé exactamente cuántos litros guarda dentro, pero basta con decir que encima de él hay una pista de baile de madera! Y de hecho se las arreglaron para crear un sistema de cañerías por el cual el vino subía del tonel directamente a la sala principal de fiestas sin necesidad de estar subiendo y bajando jarras.
Para llegar al castillo hay tres formas principales: en coche (cosa que muchos turistas evidentemente no tienen), en funicular (tarda nada en subir y sale caro, 6 euros ida (otros 6 vuelta) o animarse a usar las piernas, y es que el castillo no está lejos del casco antiguo, pero hay que tener en cuenta que la cuesta de subida es no muy larga, pero si empinada.
Otra cosa que ver/hacer en Heidelberg es (casco antiguo/castillo/puente almargen) es darse un buen paseo por el Camino de los Filósofos. El Philosophenweg es un camino tendido en el XIX en las laderas de Heidelberg. Está metido en plena naturaleza, y llegar a lo que es la mejor parte es algo cansado con su subida en 8 secciones de escaleras. Pero una vez en el camino en sí, se puede disfrutar primero de uno de los jardines mejor cuidados que he visto en mi vida =>

El camino continua por una senda bien marcada, y entre los árboles permitirá observar la mejor vista de toda la ciudad =>

Hasta aquí de momento el paseo por Heidelberg, siguiente parada => Los alrededores - La Montaña Sagrada y el Sillón del Rey.

Este precioso 'pueblo' (o como dicen ellos, ciudad independiente) ubicado en el valle de río Neckar, al noroeste de Baden-Wurtemberg, repleto de empedradas calles, bicicletas, bosque verde y edificios propios de los cuentos de los hermanos Grimm, es símbolo de historia y símbolo de futuro.
En los próximos días iré preparando varios post sobre esta pintoresca ciudad, sus escondrijos, sus 'trucos', sus mesetas y sus increíbles al rededores. De momento, comienzo un poco con 'lo general'
JUVENTUD E HISTORIA
Heidelberg remonta el tiempo hasta bastante atrás, pero no voy a ir hasta más allá del pleitoceno. Ya hace como 2.500 años existía un pueblo celta en esa zona; de hecho , metido como está casi entre las dos mesetas (La Montaña Sagrada y el Sillón del Rey), ya los romanos construyeron un pequeño templo de adoración en la Montaña Sagrada. Sin embargo el explendor de Heidelberg parte en el siglo XI, momento en el que el castillo comienza a erigirse con fuerza.
La universidad (el toque de juventud de hoy en día) nació en el siglo XIV, y es la más antigua de Alemania. Y de hecho hoy en día es una de las principales dentro de Alemania. Dejando a un lado la presencia de Lutero, la importancia en el humanismo que desempeñó la misma universidad, otro momento esencial lo reportó (como en muchos sitios de Alemania) la II Guerra Mundial. Fue en un comienzo núcleo del Nacionalsocialismo (del que queda un anfiteatro en la picota de la Montaña Sagrada que posteriormente pondré) pero durante la guerra no sólo se libró de los bombardeos aliados, sino que se erigió en centro de peraciones del ejército estadounidense. De hecho fue el lugar donde murió el General Patton. De ahí, igualmente, que haya llegado hasta estos días conservando el Casco Antiguo y el castillo de una manera tan excelente.

Hoy en día es, como he dicho, centro de turismo (lo ponen como uno de los principales junto con el Castillo del Rey Loco dentro de Alemania), vamos, que no es sorprendente ir por la calle principal (Haupstrasse) escuchando todo tipo de idiomas. De hecho, es uno de los puntos europeos donde, curiosamente, más japoneses se casan.
Para estudiantes he de decir que al margen de la universidad, la misma y un poco lo que es toda la ciudad en general está llena de posibilidades. En ella también se ubican parte de los centros científicos más importantes del país y de Europa. La universidad directamente tiene grupos de todos los hobbies que uno se pueda imaginar; además es una ciudad repleta de música y no es nada extraño ir andando por las calles y encontrarte a un grupo tocando buena música. Hay abundantes cafés, restaurantes, un par de tiendas de ositos de gominola (Haribo viene de ahí), alguna de objetos navideños, muchas jarras de cerveza (tanto líquidas como jarras en si) y bastante fresco.
Heidelberg - La ciudad
La calle de Haupstrasse es el centro del movimiento, pero no lo más importante. Ese detalle queda sin duda en el Castillo:


El castillo es enorme, con muchas pequeñas cosas que ver. Sólo tiene un pequeño 'pero' => parte del castillo es literalmente fachada, vacía al otro lado. Pero el patio, las propias fachadas, el museo de la Farmacia y el paseo por el interior y por los enormes jardines merece mucho la pena. Y dentro del castillo también se guarda lo que se muestra en la foto derecha = el tonel más grande de vino. No sé exactamente cuántos litros guarda dentro, pero basta con decir que encima de él hay una pista de baile de madera! Y de hecho se las arreglaron para crear un sistema de cañerías por el cual el vino subía del tonel directamente a la sala principal de fiestas sin necesidad de estar subiendo y bajando jarras.
Para llegar al castillo hay tres formas principales: en coche (cosa que muchos turistas evidentemente no tienen), en funicular (tarda nada en subir y sale caro, 6 euros ida (otros 6 vuelta) o animarse a usar las piernas, y es que el castillo no está lejos del casco antiguo, pero hay que tener en cuenta que la cuesta de subida es no muy larga, pero si empinada.
Otra cosa que ver/hacer en Heidelberg es (casco antiguo/castillo/puente almargen) es darse un buen paseo por el Camino de los Filósofos. El Philosophenweg es un camino tendido en el XIX en las laderas de Heidelberg. Está metido en plena naturaleza, y llegar a lo que es la mejor parte es algo cansado con su subida en 8 secciones de escaleras. Pero una vez en el camino en sí, se puede disfrutar primero de uno de los jardines mejor cuidados que he visto en mi vida =>

El camino continua por una senda bien marcada, y entre los árboles permitirá observar la mejor vista de toda la ciudad =>

Hasta aquí de momento el paseo por Heidelberg, siguiente parada => Los alrededores - La Montaña Sagrada y el Sillón del Rey.
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