
Actitud : En este sentido, puede considerarse la actitud como cierta forma de motivación social - de carácter, por tanto, secundario, frente a la motivación biológica, de tipo primario - que impulsa y orienta la acción hacia determinados objetivos y metas.
El verano es una de esas estaciones en la que un@ puede encontrarse de múltiples maneras y actitudes. Hay gente a la que le anima, gente que le desmotiva, gente que disfruta del calor, gente que sale corriendo evitando el mismo. Y a su vez circunstancias que hacen que el verano pase de una forma u otra. Las circunstancias que me han acompañado (que me están, más bien, acompañando) este verano de 2010 están haciendo que pierda una de esas actitudes que siempre me han catalogado: la iniciativa.
Cierto es que el calor no es el mejor de mis compañeros, por algo una tira más de montaña que de playa y está más acostumbrada a los 22 de máxima del botxo que a los 32 en sombra de Alicante. Si al aplatanamiento generalizado que me da en la cocorota por el calor se une la mala pata, nunca mejor dicho, fatal combinación. Un traspiés con un bordillo me ha dejado sin poder moverme (tobillo izquierdo fastidiado) durante las últimas 3 semanas. Bien, 3 semanas con el calor que hace, sin poder bajar aunque fuera a la playa (a 7 minutos andando de mi casa, a una hora en muletas), me han llevado poco a poco al 'aplatanamiento máximus', como si a las 4 de la tarde una bombilla dentro de mi cabeza me dijera "uf... na, ¡tírate al suelo y nada de movimiento!". Y eso no es propio de mí.
Cualquiera que me conozca lo sabe de antemano: soy una mujer que disfruta de llenarse de cosas por hacer. El movimiento de coger una libreta e ir poniendo en limpio todo lo que debo/tengo que hacer es algo que con el tiempo (desde la universidad sobre todo) ha ido formando parte de mí, hasta el punto de ser casi una broma entre mis amigas... con toda la razón, no lo niego!
Verme, tras 3 semanas de parón, que puedo empezar a moverme y que simplemente mi cabeza me decía que pasa de hacerlo es, antetodo, rabia. Pero no exterior, sino interior. Rabia porque aunque no puedo llamarme hiperactiva, quedarme quieta viendo pasar las horas no es propio de mí. Y necesitaba un cambio.
DE ACTITUD.
El viernes pasado tomé la resolución de que no podía seguir así, y que ese cambio debía darse. Los próximos meses van a ser una pequeña cuesta arriba, intentando compaginar el trabajo de diseño web de la empresa, con un curso de experto universitario, con la escuela de idiomas, con dar todo el apoyo en el final de tesis de mi pareja, con hacer al margen mil cosas más (buceo, deporte, relatos que debo, dibujos, ...), y ese cambio me es más que necesario, una obligación. No por sí o sí, porque yo, simplemente, no soy un plátano!
De momento ya esta semana me he puesto varias metas. Cada día intentaré plasmar hasta dónde he llegado... evitando, de momento, el meterme vitaminas por vena!
Hasta mañana... actitud.
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