miércoles, 16 de diciembre de 2009

Más vale gato por viejo...


Me gustaría saber cuántas personas terminan una carrera y se hacen la pregunta del millón típica de "Y ahora ¿qué?". Supongo que es cuestión de saber, como dice el Gran Gato, a dónde se quiere llegar. A veces es el apretón de esa palabra que se hace enorme en la boca como 'independencia', y entonces, como me pasó a mí, te olvidas de cuál es el camino que realmente quieres para tomar, a bandazos, el camino de sacar dinero por donde se puede.

HACIA DÓNDE DEBERÍA DIRIGIRME DESDE AQUÍ...

Un cruce. Izquierda. Derecha. Centro. Y no te planteas el volver hacia atrás. Así que realmente en lo que piensas es en sacar la pasta suficiente para salir del hogar y arrancar de 0. No importa el camino, ni importa la forma. Y no te paras a pensar en si realmente merecería más la pena seguir ahondando en lo que más te gusta, en lo que has estudiado. En lo que te llena.

Un trabajo trae una recompensa, y ves la recompensa y no el futuro.

Dos cruces, tres y cuatro. Hasta diez.

Y sin darte cuenta te plantas en ese ansiado futuro. Sin futuro. ¿Trabajos tempotales? ¿O contratos indefinidos en una empresa que no tiene futuro?

DEPENDE A DÓNDE QUIERAS LLEGAR

Vale. Ni una ni otra cosa, tienes que hacer un cambio. Y por un momento te planteas dónde estás realmente y a dónde, eectivamente, te quieres dirigir. Porque no se puede vivir dando bandazos. Así que te tienes que plantar y decirte que sí, que seguramente te has equivocado al tirar sin ton ni son.

Eso sí, una vez sabes cuál es el camino, y cuál la meta, el cruce, simplemente, desaparece. Llegas al Gato, el gran sabio Gato, y te dice efectivamente:

DA IGUAL A DÓNDE TE DIRIJAS...
(sólo piensa en la meta al final del camino).

Gracias por el empujón, Eva :o)

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